REFLEXIONES SOBRE VENEZUELA Y LA HISPANIDAD

Por  @PedroRiverosD
de @OrdenVzla

La hispanidad es motivo de orgullo, ya que somos descendientes de esa España Católica y mestiza en su origen, que en su afán de detener el avance islámico quiso rodear el globo para acorralarlos, pero se encontró con estas tierras, las conquistó, las civilizó e inició un proceso de descentralización continuada durante siglos en la conformación y redefinición de distintos virreinatos y capitanías generales en la región; estableciendo entre otras cosas y con base en las realidades locales, los límites territoriales de la capitanía general que luego heredamos como nación política.

 Sin embargo, a pesar de conocer dichos límites, no es de extrañarse que tantos gobiernos pero más aún el pueblo llano dejasen por tanto tiempo de lado a nuestros compatriotas Esequibanos. Si la historia panfletaria dice que España era malvada y no hacía nada bien ¿Por qué reivindicar los límites definidos por el enemigo? ¿Cuánto apoyo y disposición se habría tenido y se tendría con una historia más clara y sin complejos?

 Si bien es cierto que la versión de hispanidad con la que más solemos toparnos en las redes, es una en que, para reivindicar a España se empeñan en rebajar a personajes como Bolívar, Páez y Roscio a viles traidores a la corona —una corona cuya decadencia en ese momento histórico suele ser omitida por muchos hispanistas—, también es cierto que atrincherarnos en una visión negacionista de los abusos propios de la guerra o peor aún, pretender que todo tiempo pasado fue siempre más tiránico no va a ser suficiente para detener esta ola.

Quizás la solución no está en detener dicho movimiento sino en aprovecharlo, darle nuestro toque, usar el impulso que tantos en las redes usan para alabar a la España de antaño y conectar con la gente que hoy les sigue, les observa y les escucha.

Propongamos, por ejemplo, que en vez de rebajar nuestros héroes a la casi nada, elevemos a otras figuras importantes de la historia de esa España imperial de la cual éramos parte, personajes que son anteriores al declive de la corona, como Carlos III que definió nuestros límites territoriales e Isabel I que marcó pauta desde un principio sobre el trato a los nativos y cuya beatificación está de nuevo en proceso, o a Blas de Lezo y su heroica defensa de Cartagena de Indias ante los mismos que tiempo después nos arrebataron el Esequibo.

Pues no es acortar ni sustituir el panteón de los héroes lo que en mi humilde opinión nos es más provechoso, sino  agrandarlo, sumarle los mejores héroes que la historia compartida con la España de hoy nos puede dar, que enriquezcan la consciencia de nuestro pueblo y que propicien un gran respaldo a nuestros reclamos territoriales e históricos.

Por supuesto que estoy en contra de diluir la identidad nacional en un proyecto hispanista, pero no podemos negar que la hispano-esfera cuenta con más de un Esequibo usurpado en su haber, y aunque hoy no lo parezca, si lo manejamos bien puede volverse una ventaja.

Venezuela Quiere ORDEN
Pedro Riveros