Más debate, menos diálogo: una oposición anti-venezolana

Nuevamente y como aquel sketch de la teleserie infantil mexicana “El Chavo del 8”: “Vuelve el perro arrepentido, con el rabo entre las piernas, con el hocico partido”, este lema describe muy bien una y otra vez a la oposición anti-venezolana, experta en degustar buen whisky, caviar, apartamentos lujosos y buenos habanos, todo esto cortesía seguramente del dinero de la ayuda humanitaria, dinero que corresponde justamente para los venezolanos en condiciones de vida más difícil. De nuevo acceden a participar en un “diálogo”, moderado desde actores externos —desconectados de la realidad social— a Venezuela con la tiranía de Nicolás Maduro, una bombona más de oxígeno para la tiranía, más tiempo para no sentirse acorralados por la presión interna ni por los señalamientos de la Corte Penal Internacional en materia de Derechos Humanos y privados de libertad. 

Un tiempo que les permitirá ejecutar acciones como la toma por “embargo” de las instalaciones del diario “El Nacional”, a partir de una “demanda” interpuesta por Diosdado Cabello contra este medio de comunicación por presunta difamación e injuria, el monto a pagar por esta demanda, asciende a la bicoca de 13 millones de dólares, sabiendo que es impagable por el medio de comunicación, esta “toma” no es más que un mecanismo cosmético de expropiación y venganza, por pensar, decir verdades incómodas y secretos a voces, algo muy típico de tiranozuelos totalitarios que se autoproclaman democráticos.

Pero vamos a lo que nos toca: el escenario electoral. La oposición estuvo por aproximadamente dos meses antes de la mención y “reinicio” del diálogo a partir del anuncio del “Acuerdo de Salvación Nacional” por parte del delfín de Leopoldo “El cobarde” López en Venezuela, Juan Guaidó, intentando establecer la matriz de opinión favorable para que la sociedad venezolana, tan desconcertada y desesperanzada por no poder paliar la crisis económica agravada por la pandemia del COVID-19. Luego de esto es posible pensar que pueda haber algún tipo de “diálogo” y nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Quién negocia con su verdugo? Solo negociará la manera en que será ejecutado, si no todo esto es finalmente un teatro.

Nos surgen más interrogantes: ¿Es posible negociar con un régimen totalitario? ¿Cómo se puede dialogar, si dialogar implica comunicarse mutuamente, en este caso con un régimen que casualmente toma por la fuerza un medio de comunicación?. Iniciemos por la premisa en que la negociación implica que dos partes tienen un desacuerdo, pero esas partes deben tener condiciones de fuerza y poder similares para que tal negociación pueda llegar a buen puerto o un “ganar-ganar”, dado a que cada una de las partes tienen intereses sobre un elemento tangible o intangible que permita cederlo voluntariamente como resultado de esta negociación.

Ahora apliquemos las premisas anteriores al escenario actual ¿Tiene Juan Guaidó y la “oposición” algún tipo de fuerza y/o poder para “dialogar” con la tiranía de Nicolás Maduro?. Recordemos algo: desde hace ya largo rato, el chavismo perdió la hegemonía, su cantaleta clásica contra el capitalismo, contra lo que ellos llaman “la burguesía parasitaria” ya está trillada, pretendieron y lograron acabar con una oligarquía pero ellos terminaron siendo sus herederos, superando abismalmente a sus predecesores, sólo les queda la fuerza bruta, que es utilizada contra justamente ese pueblo que dicen amar, también les queda el chantaje de una caja de alimentos, para coaccionar a los ciudadanos de menos recursos en los barrios de Venezuela, siendo marcados en listas negras por los consejos comunales, que son una suerte de “micro-gestapo” para todo aquel que muestre descontento, vacilante y sin disimulo al manifestar sus opiniones, pierde el “beneficio” del CLAP y seguramente será un excluido más de los que la “revolución bonita” pretendía incluir.

El escenario electoral es un chiste con el “refrescamiento” de las caras del Consejo Nacional Electoral, si conocemos el desprestigio del CNE y las acciones de la tiranía ¿Cómo vamos a pretender que haya condiciones necesarias y suficientes para un proceso eleccionario sin trabas y que permita a cada partido, movimiento, coalición o asociación civil, desenvolver sin censura, ni persecución una campaña electoral?. El concepto de democracia ha sido diluido en su totalidad, todos los regímenes totalitarios incluyendo el que desangra a Venezuela, se autodenominan democráticos, pero en paralelo ejecuta acciones contra medios de comunicación a través de un Poder Judicial amañado, por no decir derechamente corrupto. Y la oposición trata como democracia su degeneración natural: la demagogia, solo les queda hablar de eso, como si por si solo fuera a generar un cambio, no importa si alguien más presenta un plan bien diseñado, con sustentabilidad en el tiempo y proyección generacional, si sencillamente no cumple con una cuota de mención de la palabra “democracia” o “democrático” —fetiche heredado de los tiempos de la pipa—, entonces no sirve.

¿Qué pretende la “oposición venezolana”? Si, entre comillas, porque es anti-venezolana, siempre negocia con la tiranía dejando a un lado lo más importante: Venezuela, porque son tan básicas y cortoplacistas sus aspiraciones: poder (unas cuantas alcaldías y a lo sumo, una gobernación) y dinero. ¿Quién ha rendido cuenta ante los venezolanos acerca del dinero de la ayuda humanitaria? 152 millones de dólares retirados del capital de la ayuda humanitaria por el “interinato”, presuntamente para la adquisición de vacunas contra el COVID-19, ¿Se nos olvida que pasó con la ayuda humanitaria que iba a entrar a Venezuela a principios de 2019? ¿A dónde fue a parar? ¿Quién la administró? Mucho de ese dinero podría terminar en las arcas de testaferros y sátrapas de la tiranía, proveniente de los oscuros negocios de esta “oposición” anti-venezolana o para pagar el exilio dorado de Leopoldo “El cobarde” López en España.

Finalmente, ¿Qué nos queda? Nos queda un largo camino: un camino de sangre, sudor y lágrimas, porque todos los caminos que están cubiertos de rosas, terminan en el infierno, como el que vivimos ahora. ¿Qué nos queda? Ser como Páez, volver a nuestro orígen, volver las caras a aquellos hombres que dieron todo y nada por la libertad de la Nación. ¿Dónde está el poder? ¿Quién lo tiene? ¡Lo tienes tú! Venezolano que te levantas a diario a trabajar, que aún reza esperando que todo cambie, pero ese cambio está dentro de tí mismo, tú solo conoces la verdad de lo que se vive, tú tienes el poder de rebelarte, ser millones bajo una misma bandera contra el tirano, ninguna tiranía ha soportado ni soportará nunca la presión de un pueblo que se levanta ante la miseria: No tiene nada que perder pero muchísimo que ganar, ese es nuestro origen, el origen de Venezuela, así fue que se forjó el carácter del venezolano.

Por Yrvin Escorihuela
Para @OrdenVzla

¡Venezuela quiere ORDEN!