La garantía que el chavismo no está dispuesto a dar

Mucho se habla sobre las garantías necesarias para realizar un proceso electoral en Venezuela, pero poco se dice sobre el contexto, y mucho menos sobre las intenciones del partido de gobierno ilegítimo. 

El chavismo durante los últimos años ha manifestado abiertamente su deseo y estrategia de ser un partido único, pero siempre que necesita recuperar su maquillaje democrático acude a distracciones o crea un plan para prolongar su estadía en el poder. 

Cualquier elección que se plantee en Venezuela no puede ser simplemente un proceso electoral común, pues sí es visto y realizado de esta manera el chavismo habrá logrado nuevamente su objetivo; perpetuarse en el poder. 

Una elección en Venezuela debe resumirse en la pregunta simple ¿queremos los venezolanos seguir viviendo en comunismo?, si o ¡no!. Ahí es donde todos debemos enfocar nuestros esfuerzo, ya que si se realiza una elección para asignar cuotas de poder, no estaremos alzando nuestra voz sobre lo que es una verdadera transición. 

El chavismo demostró en 2016 que siendo minoría en el parlamento, la discrecionalidad de un Tribunal corrupto puede ser la mejor aliada para irrespetar la ley y perseguir a cualquier disidente con o sin “inmunidad parlamentaria”. 

El discurso durante 21 años ha sido conmigo o contra mí, en eso se resume el PSUV, siendo esto así, la única elección que necesitamos en el presente es entre seguir en socialismo o cultivar la prosperidad para cada uno de los venezolanos, dentro y fuera del territorio nacional. Obviamente que la segunda opción excluye al chavismo como partido y como manifestación cultural de resentimiento y destrucción. 

Entregar lo conquistado durante tanto tiempo es algo que el chavismo no está dispuesto a dar voluntariamente, pero es un objetivo que juntos podemos alcanzar. Dentro de la lista de garantías y condiciones electorales, la Libertad es la garantía más preciada de todas, y es la que menos el chavismo no está dispuesto a negociar, debido a que la opresión es lo que le hace más fuerte, pero juntos la podemos conquistar. 

La transición no está en los planes de quien oprime, pero si en los de quienes queremos dejar de ser oprimidos. El foco es y debe ser ese, y no una simple elección para repartir cargos o bautizar un sistema tiránico como democrático. 

Venezuela quiere ORDEN

Helena del Caribe