El Estado Fiscal Despilfarrador.

                                                                                                                                                                     Por @Diaz_Yaguaran

De @OrdenVenezuela 

      Los problemas económicos y sociales que hicieron surgir teorías sociales y económicas en el siglo XX; fueron el caldo de cultivo, en el que pululó el Estado paternalista, el gobierno como rector dominante de la economía y el Estado fiscal. El escenario de la Primera Guerra Mundial, estimuló a los gobiernos a intervenir de manera más agresiva en la economía, recaudando más impuestos e incrementando excesivamente el gasto público –lo que genera alta inflación-, en un intento de dirigir todos los recursos disponibles, para estimular la producción de armamento de guerra.

       La experiencia de la guerra, cimentó la idea del Estado como amo y rector de la economía; configurándose de esta manera una política fiscal, donde el presupuesto del Estado, se formulaba en función del ingreso nacional, para luego establecer los gastos en las “buenas causas”, que generalmente eran abundantes. De esta manera el Estado fiscal tiende a incrementar de manera exorbitante el gasto público, de tal manera que se vuelve ineficaz e incompetente.

       El ejemplo de Japón merece una detenida observación, pues es uno de los países con mayor equidad, con unos altos índices de productividad, y en donde se han hecho los mínimos esfuerzos en intentar redistribuir el ingreso nacional mediante los impuestos fiscales. En este sentido, el incremento de la productividad es el resultado de ciudadanos altamente capacitados que han recibido una excepcional educación, buenos servicios de salud y seguridad.

       Los partidarios de la teoría económica keynesiana que tuvo su auge entre 1945 a 1973, impulsaron la diáfana idea de que la recaudación global de impuestos per se es lo primordial; no obstante, un amplio número de economistas durante los últimos 50 años, han argumentado que no solamente hay que considerar la recaudación global de impuestos, sino que también se debe considerar sobre que estrato social va a recaer la carga tributaria -lo que los economistas llaman incidencia del impuesto-.

       La política fiscal de la teoría keynesiana, es cuestionada luego de la crisis del petróleo de 1973; pues su modelo partía del hecho de que el desempleo y la inflación no podían coexistir, y es justamente en 1973, cuando por primera vez en la historia económica moderna, va producirse simultáneamente, el fenómeno de desempleo con inflación –estanflación-, pues los costes del petróleo se incrementaron, al caer las exportaciones del mismo, como una decisión política de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo, de no enviar petróleo a los países industrializados como EEUU, Reino Unido y Francia, que apoyaron a Israel durante la Guerra de Yom Kipur.

       Fueron los años de la llamada “Venezuela Saudita”, de los viajes a Miami, de la frase “Ta barato dame dos”, –incluso cuatro, decían algunos-, en aquel infausto primer “gobierno” de CAP, hubo un inmenso gasto público   -que hoy día los partidarios del «club intelectual» del socialismo del siglo XXI, llaman eufemísticamente: “Inversión Social”-, se incrementaron considerablemente las importaciones, los niveles de gasto público superaron a los ingresos del Estado. La promesa de “administrar la riqueza con criterio de escasez”, se cayó como un castillo de naipes, al final la riqueza se administró con escasez de criterio”. Precisamente ese Estado fiscal, se convirtió en el Estado despilfarrador, pues los presupuestos se hacían, empezando por los gastos, lo que crea indisciplina fiscal.

       El gasto público desmedido se convierte en el medio a través del cual, los politiqueros compran votos y hacen al ciudadano esclavo de las dádivas, con la intención de conservar el poder, a costa de futuras crisis económicas, que fue lo que precisamente aconteció en los años 80;luego del espejismo momentáneo de la bonanza petrolera de los años 70.

    Hoy día el Estado marxista, con su vorágine demagógica, populista y despilfarradora, desde 1999 hasta septiembre de 2015, despilfarró 884.245 millones de dólares que ingresaron por exportaciones petroleras, de los cuales 430.050 millones de dólares fueron manejados turbiamente por el  FONDEN (Fondo Nacional para el Desarrollo Nacional) y PDVSA, y según cifras del BCV, hubo una fuga de capitales de 180.912 millones de dólares, de los cuales 152.672 millones de dólares, se fueron a través del control cambiario, que irónicamente fue establecido para «evitar la fuga de capitales». Del RECADI izquierdista de los socialdemócratas, hasta el SIMADI izquierdista de los socialistas, han pasado 33 años de controles fracasados y de niveles de corrupción astronómicos monopolizados por la izquierda.

      Arturo Uslar Pietri, en entrevista realizada el 29 de enero de 1995, a partir del minuto 6:27 afirmó como si de una profecía se tratase, lo siguiente:

 Hay cifras que son perturbadoras Marcel; hace 50 años o menos, en 1945, el presupuesto de Venezuela no llegaba a 500 millones de Bolívares, y el país tenía 4.400.000 a 4 millones y medio de habitantes, de entonces acá, la población ha crecido 5 veces, y el gasto público en bolívares, no ha crecido cien veces, ni quinientas, ¡ha crecido 5000 veces!, de modo que por cada bolívar que el Estado gastaba en 1945, gasta 5000 Bs hoy, eso te pinta gráficamente, para que la gente lo entienda, la monstruosidad del gasto público…[..], el gasto público lejos de disminuir, va a aumentar…[..], la presión inflacionaria va a continuar, y los precios van a seguir subiendo con todos los fiscales de precio[sic]  que quieran, porque no hay quien pueda detener la devaluación de la moneda con ese gasto excedente, y lo que es peor, el aparato estatal, lejos de reducirse que se había pensado con las privatizaciones, ha aumentado igualmente, porque la crisis bancaria ha hecho que el Estado venezolano, sea hoy el dueño de la mayor parte del negocio bancario del país, y a través del negocio bancario, se acaba de hacer dueño, propietario, gerente y responsable de millares de empresas, en este momento el Estado venezolano es el mayor hotelero del país, el mayor propietario de resorts de vacaciones, tiene negocios de toda clase y de toda índole que son los negocios que tenían esos bancos quebrados, que eran negocios malos por naturaleza y por eso quebraron los bancos ..[..]”.

     Innumerables han sido las lecciones de la historia, que evidencian los fracasos constantes de la izquierda populista, ¿cuántos años más se necesitan, para desembarazarnos de las añagazas del populismo y la demagogia que representa a la izquierda política?. Los próximos años por venir, exigen liderazgo político e innovación, coraje en las decisiones económicas, conocimiento, meticulosidad, organización y la capacidad de extirpar tanto nuestros propios prejuicios como ciudadanos, como el cáncer populista que le ha hecho tanto daño a nuestra gran nación durante 58 años, para terminar por imponer un gobierno decente con la mayor suma de eficiencia y que no sucumba a la presión de los intereses particulares de una minoría plutocrática ni del mosaico de partidos repletos de politiqueros que en su infinito orgullo, pretenden administrar la Nación.

Venezuela quiere ORDEN.

Sergio David Díaz Yaguarán

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