Fin de la Era Petrolera

Algo que nos incumbe a todos los venezolanos es todo lo que tiene que ver con el petróleo. Esta sustancia es parte de nuestro ADN nos guste o no. Como es sabido “el excremento del diablo” tiene un papel central en el modelo económico actual. Pero este protagonismo está llegando a su fin, producto de sus efectos nocivo para el medio ambiente. Muchas sociedades en el mundo están buscando la manera de reemplazarlo como elemento central de su matriz energética. Se están invirtiendo grandes cantidades de recursos en la construcción de una nueva infraestructura energética. Muestra de ello lo vemos en nuestro propio continente, América, donde Chile es uno de los países lideres en el cambio de su infraestructura energética.





Imagen 1: PROYECTOS DE GENERACIÓN ELÉCTRICA DECLARADOS EN CONSTRUCCIÓN POR TECNOLOGIA EN MW
Fuente: Comisión Nacional de Energía.
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En el grafico anterior se muestran los proyectos de construcción de infraestructura de generación eléctrica en MW (MegaWatt) para un periodo especifico. Para el año 2008 la construcción de nuevas plantas de carbón, fuel oíl y petróleo diesel representaban el 82% y los parques de generación eólicos representaban apenas un 3%. Diez años después (año 2018) vemos el cambio radical en la construcción de nuevos proyectos de instalaciones para generación eléctrica, donde ahora los parques eólicos representan 24%, los parques fotovoltaicos representan un 13% (en el 2008 era inexistente) y la suma de las plantas de carbón, fuel oíl (inexistente en el 2018) y petróleo diesel es apenas un 21%. Esto es una clara tendencia a depender menos del petróleo y el carbón como fuentes de energía. Otro ejemplo menos notado pero de suma relevancia en la región es Costa Rica que logró por algunos días suplir la demanda eléctrica solamente con energías renovables.

Una de las trabas a la masificación de la energía eólica y la energía solar fotovoltaica es su estacionalidad. El no poder controlar el momento de la generación es un dolor de cabeza para cualquier sistema eléctrico. Pero esto está a punto de tener solución con la fabricación masiva de baterías (de esto hablaremos en otro artículo), dándole mayor factibilidad y estabilidad al sistema.  

Por otra parte, si a esto le sumamos la revolución en electromovilidad liderada por empresas como Tesla, BYD, Toyota, entre otras, vemos a simple vista que el cambio es inevitable. La forma en que nos moveremos en el futuro no tiene nada que ver con el petróleo y eso parecen ser malas noticias para Venezuela.

Al contrario de lo que se ve a primera vista esta nueva era, que está en pleno desarrollo, representa una gran oportunidad para lograr salir de esta espiral de decadencia en la que nos metió el Socialismo. El petróleo tiene todavía un sinfín de utilidades en forma de materiales que podemos ofrecer a la nueva industria. Por ejemplo un derivado del petróleo que actualmente no sabemos manejar es el coque, para nadie es un secreto ver los cerros de este material acumulado sin ningún uso en nuestras instalaciones petroleras. Sin embargo con las correctas inversiones en I+D+I (Universidades por ejemplo) y su factible implementación (Empresas) podemos darle valor y convertirlo en riqueza. Otro ejemplo de uso es la obtención de grafeno a partir del coque. El grafeno puede ser utilizado para la fabricación de baterías para la creciente industria de los autos eléctricos y un sinfín de aplicaciones más.

 Todo esto será posible si logramos identificar lo que es realmente riqueza, entendiéndose por esta la capacidad de una sociedad de crear. Por ello el sistema educativo es la clave para el éxito en una Venezuela futura post tiranía. El futuro nos pertenece y estamos convencido que estos cambios los sabremos capitalizar para la grandeza de la Patria.