Marxismo Cultural en nuestras Universidades

Frente a los grandes problemas socioculturales que se enfrenta occidente, podemos concentrarnos en uno, el cual es una amenaza latente en la base de educación de la juventud. Ese discurso para la división sociocultural, que busca corromper lo más valioso de nosotros como cultura, y lograr resquebrajar los pilares fundamentales de occidente, se basa en debilitar la mente a través de un discurso de victimización, eliminando así, nuestro espíritu valiente y guerrero, el cual nos ha garantizado la gloria y nos ha cedido este lugar en la psique como “El Mundo Libre”.

Esta agenda se ve implementada en las universidades, las cuales precisamente son centros donde el estudiante debe aprender a cuestionar todo, y estudiar de forma universal el conocimiento en su área, por ello tal sitio lleva su nombre, y por ello las universidades no son ni deben ser no centros de adoctrinamiento ideológico.

Este discurso toma cada vez más espacios, mientras se siga dividiendo la sociedad en “minorías”, con las cuales el marxismo ha logrado separar de la sociedad y han inducido para odiar a la misma. Dichas minorías cada día son más adoctrinadas bajo un discurso de víctima, en el cual estos grupos son puestos como discapacitados y necesitados, para luego venderles como solución un Estado abarcador el cual debe nacer en una nueva “revolución de los oprimidos”.

Yo, como estudiante de ciencias políticas he podido experimentar esta agenda de muchas formas en distintas clases, hoy les narraré una esas experiencias;

En la cátedra de la clase de Sociología, el profesor integró esta agenda cuando hablábamos precisamente de la importancia de las universidades en la sociedad. A ello él agrego: “Debemos cambiar los currículos de las universidades, para que sean más amigables y relativos a la comunidad LGBTTTIQ+, de la misma forma se deben cambiar currículos y leyes para cambiar el idioma de las universidades en vista de ayudar a los inmigrantes, quienes no saben el idioma y no es culpa de ellos, es culpa nuestra como sociedad opresora”.

No solo le bastó con difundir su agenda alienada con el marxismo cultural, sino que también prohibió el debate o comentario alguno, eliminando así, el espacio para refutar.  Por dicha razón escribo este artículo, para no solo refutar con dos simples argumentos su discurso, sino también para animar a los verdaderos hijos de occidente a defender nuestra cultura y levantarnos para dejarles saber a quienes atentan con nuestra civilización, que estamos listos para defender nuestra herencia.

No es necesario cambiar el currículo de ninguna  universidad por el simple hecho de tener estudiantes con una distinta atracción sexual, estos estudiantes son tan inteligentes como nosotros los heterosexuales, este discurso barato, más que dar “apoyo moral” solo muestra de forma descarada como se busca despreciar a quienes, como individuos, tienen gustos distintos ya que al decir que hace falta una educación especializada se da la impresión de que estos estudiantes sufren de una discapacidad cognitiva o simplemente son menos inteligentes que el resto.

Lo mismo aplica con la idea del inmigrante, ya que estos tienen la misma capacidad de integración y aprendizaje como un estudiante local, el idioma como excusa del profesor para promover dicha agenda, no debe ser un problema en ninguno de los casos, dígase un inmigrante  que decidió abandonar su país de origen por razones personales o por el hecho de ser perseguido por una tiranía, en ambos casos existen procedimientos institucionales que le dan la oportunidad al estudiante de integrarse en sus clase y en la sociedad universitaria en sí.

Para esto pongo el ejemplo de un estudiante y colega quien es nativo de Japón, quien en menos de seis meses tiene el mismo nivel de inglés y español que yo, él fue ayudado por la facultad, dándole la oportunidad de aplazar sus clases de lengua y cambiar esas calificación y créditos por clases de idiomas, en este caso de inglés y español. En este estudiante podemos ver lo fácil de la integración de jóvenes dispuestos a educarse y lo innecesario del cambio de currículo de la universidad entera, afectando a todos sus estudiantes.

Considerando todo lo anterior, quiero enfatizar que como cultura debemos unirnos y dejar a un lado estas agendas que solo buscan nuestra división, y solo así podremos prevalecer en un mundo tan decadente, para volver a demostrar que occidente es el resultado de un espíritu guerrero y una mente dispuesta a los retos. Venezuela como integrante crucial en esta cultura debe prevalecer y con el mismo espíritu guerrero, debe luchar contra la degeneración de nuestra sociedad y de una vez por todas demostrar que seguimos siendo esa nación que lo dio todo por la libertad y no conforme con eso, decidió volverse el ejemplo para esas nuevas naciones en nuestro hemisferio.

Venezuela Quiere ORDEN

Sebastián Aquino Alfonzo