Nacionalismo contra el COVID-19

La pandemia ha significado para las diferentes tendencias políticas dominantes del mundo una alarma. El peligro de que la globalización y el movimiento tanto de capitales como personas ha dejado una serie de columnas de opinión vaticinando un apocalíptico mundo de nacionalismos como resultado de una mala gestión sobre el COVID-19.

Culpar a un ajeno es una de las más largas tradiciones propagandísticas que todos los actores políticos utilizan para desconocer su responsabilidad. Y llegan a tal punto de crear grandes e interesantes teorías al respecto, donde el nacionalismo suele ser el antagonista de sus hipótesis.

En este caso procedo a enumerar una serie de razones por la cual el nacionalismo no ha sido la causa ni el problema de la pandemia.

1- El cierre de las fronteras no se trata de una medida política para salvaguardar a una nación, sino para evitar la propagación del virus que está dentro de los protocolos sanitarios.

2- La crisis económica dentro de esta situación se refiere a la miopía o falta de visión y de la incapacidad de las naciones y organizaciones internacionales de haber creado políticas económicas preparadas para afrontar estos tiempos.

3- Algunos exponentes que hablan de nacionalismo, confunden el término al denominarlo populismo y mezclarlo con el socialismo. El nacionalismo es una doctrina política con fundamentos contrarios al socialismo y el populismo no es un elemento exclusivo de una ideología. Al culpar al nacionalismo bajo estas premisas, es imposible llegar a un diagnóstico real, ya que hay grandes diferencias semánticas que distorsionan cualquier análisis.

4- El pensamiento nacionalista no es un pensamiento aislacionista. No se pretende negar las grandes cualidades que tienen cada una de las culturas, ni de cerrar fronteras al mundo, sino de conseguir el bienestar de la propia.

5- Si el mundo se torna menos abierto en el futuro, no será por causa de los nacionalismos, sino por la acción de actores, que pueden ser tanto políticos o económicos, que pretenden destruir las relaciones entre las diferentes naciones para fortalecer sus fines económicos o políticos.

Estamos en una situación atípica, donde es necesario de la participación de los especialistas en la búsqueda de soluciones tangibles, no de retóricas electorales para trata

Occidente está en crisis porque toda su civilización es incapaz de formar gobiernos con objetivos nacionales; está en crisis porque todos sus objetivos son electorales y bajo ese móvil es imposible crear políticas fuertes, que perduren en el tiempo y favorezcan a cada nación. Si no pueden lograr eso hacia adentro, menos pueden plantearse mancomunidades que logren avances con base al intercambio.