Tras el telón de la constituyente

Contexto

Desde el mes de mayo y en medio de las protestas antigubernamentales, el gobierno hizo un llamado a un proceso constituyente señalando que a través del mismo se llevaría a la paz y unión nacional. A partir de ese momento, la labor del gobierno pasó a saturar a los venezolanos de propaganda a favor de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y mover sus fichas de modo que el proceso no solo se lleve a cabo sino como ellos lo desean. Por su parte, la Mesa de la Unidad Democrática se encargó de categorizar dicho proceso de “pote de humo” y de querer desviar la atención de las calles. Mientras, la mayoría de los venezolanos se encuentra en el desconocimiento de qué es esencialmente un proceso constituyente, qué efectos tiene sobre el país y a merced de la propaganda de ambos.

¿Qué es un proceso constituyente?

Realizar una constituyente significa convocar al soberano, y este, en una República, son sus ciudadanos, no el gobierno de turno; si bien este puede hacer la convocatoria, son los ciudadanos los que finalmente deben expresar su acuerdo con dicho proceso. Entonces ¿Por qué es necesario que los ciudadanos estén de acuerdo con la Constituyente? En primer lugar, porque una ANC ya instaurada es poder puro, por tanto tiene la capacidad de eliminar y modificar al poder constituido, es decir, a las instituciones del Estado, entre estos en el caso venezolano, los poderes públicos.

En segundo lugar, porque la Carta Magna de un Estado es lo más importante dentro del mismo pues establece los valores que este tendrá; su forma de organización; los deberes y derechos que tendrán los ciudadanos; los mecanismos y procedimientos para el ejercicio de los mismos; en fin abarca un gran número de cuestiones que afectan significativamente la vida pública y privada de los ciudadanos y extranjeros radicados en dicho Estado.

Tras la Constituyente

Después de considerado esto debemos preguntarnos cuáles son los valores y organización que quiere el gobierno implantar en Venezuela aun a costa de los mismos venezolanos. Esto podemos encontrarlo en los objetivos de la Constituyente insertos en el decreto de convocatoria a esta y que son los siguientes:

  1. La paz como necesidad, derecho y anhelo de la nación.
  2. El perfeccionamiento del sistema económico nacional hacia la Venezuela Potencia.
  3. Constitucionalizar las Misiones y Grandes Misiones Socialistas.
  4. La ampliación de las competencias del Sistema de Justicia.
  5. Constitucionalización de las nuevas formas de la democracia participativa y protagónica.
  6. La defensa de la soberanía y la integridad de la nación y protección contra el intervencionismo extranjero.
  7. Reivindicación del carácter pluricultural de la Patria.
  8. La garantía del futuro, nuestra juventud.
  9. La preservación de la vida en el planeta.

Por si mismos no nos dicen nada sus enunciados, pero ahondando en su descripción veremos que el primero, expresa la convocatoria a un diálogo como excusa para la reorganización del Estado, es decir, la modificación de sus instituciones, lo cual podría ser a nivel de cantidad o de forma operativa, eliminando las que resulten incomodas. El segundo, habla de nuevos modelos de distribución, contemplando probablemente la constitucionalización de los CLAP y otros mecanismos de discriminación social que buscarán limitar el acceso de bienes, importaciones y a la iniciativa económica.

El tercer objetivo, es netamente ideológico pues plantea la “ampliación y preservación del legado del Comandante Hugo Chávez” disfrazándolo mediante dádivas que serán direccionadas a los políticamente afines. Además de seguir incentivando el clientelismo, el desvío de fondos, la corrupción, bajo la fachada de misiones sociales. Por su parte, el cuarto busca institucionalizar la persecución política pues contempla la “erradicación de la impunidad de los delitos” pero no cualquiera, sino de los que el gobierno ha acusado a las personas participantes de las protestas antigubernamentales que han sido: el terrorismo, el odio social, la intervención extranjera, entre otros, tipificándolos como delitos contra la Patria y la sociedad.

El quinto, se refiere a la inclusión en la Carta Magna de las Comunas y Consejos Comunales, que sería imponer lo que los ciudadanos rechazaron en 2007 al votar en contra de la reforma constitucional. El seis, nuevamente menciona una ampliación de competencias del Estado, pero esta vez para garantizar la “seguridad ciudadana”, conectándose este con el punto cuatro.

Con el objetivo siete, buscan definitivamente desmembrarnos como nación, al atacar nuestras tradiciones y valores como venezolanos, hablando de un “carácter pluricultural de la Patria” inexistente, pues somos producto de un mestizaje donde difícilmente se pueda distinguir que tanto de una u otra raza se tiene; además, de ser parte de un país rico a nivel cultural,  por saber integrar armónicamente toda nuestra herencia histórica; pero que cada vez se halla más dividido por la polarización política y por el discurso discriminador adrede del gobierno que asocia un determinado nivel económico a un color de piel específico.

Finalmente, están los puntos ocho y nueve, donde en el primero expresan su deseo de controlar el acceso a las “tecnologías de la información” por parte de los venezolanos, en especial los jóvenes y la promoción de los vicios, disfrazados como “gustos, estilos y pensamientos”; mientras que el segundo no es más que una distracción, pues qué preservación del planeta puede promover un gobierno que realiza minería a cielo abierto cercana a nuestra más grande fuente de agua dulce y sin control alguno.

Por tanto desde el Movimiento Nacionalista ORDEN es nuestro deber advertir que la ANC no es ningún pote de humo sino que por el contrario es una avanzada del gobierno en sus planes de terminar de consolidar el comunismo en Venezuela para así poder tener el control absoluto sobre los venezolanos mientras siguen desangrando el país en beneficio solo suyo. Por tanto resulta una gran irresponsabilidad de la MUD minimizar dicho proceso solo por ser ideológicamente compatibles y por sólo pensar en sus intereses particulares sin entender que dicho evento no solo sumirá a los venezolanos en más miseria sino que le arrebatará los pocos espacios de poder que poseen y buscará imposibilitarle la consecución de nuevos.

Venezuela quiere ORDEN